lunes, 16 de noviembre de 2009

Atípico el Líquida

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moda lanzó la su de quiero del de
nueva la con edición la sitios




N/A: Poema neodadaista

Pasado

Sonrisas rotas;
Lágrimas secas;
Gritos callados;
Silencios ruidosos:
Todos y cada uno de ellos
borrados con el pasar de eso que llamamos Tiempo...

A eso que le decíamos Futuro,
el tiempo perdió
y tras nosotros quedó.

Preciosos segundos
se escurrieron entre los dedos,
creando un antes, un después y un ahora.
Pero los ahoras del momento,
se convirtieron en antes con la muerte de los segundos
Y los después del mañana
serán ahoras con el correr del Tiempo.
Esos ahoras siempre quedarán en un antes.
Entonces... todo se reduce a un antes...

Fuimos el futuro del Pasado
y seremos el pretérito del Futuro,
pero siempre y nunca somos el ahora.

Cada momento en el que vivimos el ahora,
ya murió, son recuerdos,
memorias breves que se desvanecieron...

Y los recuerdo vívidos,
que oculta el viejo antes,
mueren, fenecen, junto al perecer de los ahoras.
Las vidas se les van poco a poco...

Los eones pesan, pesan tanto,
que hunden las vívidas memorias,
asesinándolas lentamente.
Ocultando sus cadáveres,
bajo los inertes cuerpos del tiempo muerto.

Y cuando tu descendencia anciana esté;
Y tu piel no sea más que un muerto recuerdo;
Y las eras hayan esparcido tu ser;
La lección aprendida estará...
Pretérito eras, Pasado eres y Arcaico serás...

A La Reina De La Noche

Tan pálida y tan mortecina;
Tan perfecta y tan redonda;
Tan hermosa y tan lejana;
las descripciones no alcanzan.

Ella tan ajena,
ajena a lo que aquí sucede....
aquí en los bajos lares,
en los que residimos.

Ella, que desde lo alto,
nos observa, nos mira angelicalmente,
mientras nosotros nos asesinamos lentamente,
a la luz plateada y fría que irradia.

Es totalmente incapaz de interceder,
es más, disfruta viéndonos morir,
perecer lenta y dolorosamente,
esparciendo nuestra sangre carmesí

Ella posee tanta egolatría
y es tan envidiosa,
que una vez al mes,
opaca al resto,
que una ves al mes,
se va para que la extrañemos

Es tan egocéntrica
por la idolatría que le hemos dado,
que no le vasta reinar los cielos,
sino que también el mar azul.

Pero a pesar,
de que no interceda por nosotros,
siempre ha estado,
para que dejemos en ella,
en ella nuestros miedos y frustraciones...

Para que cuando con su fulgor
nos alivie nuestros males,
para que ella absorba,
las miradas que desprenden todos esos sentimientos.

Por eso y mucho más,
en ella muchas miradas,
siempre se encontraron,
mientras nacen y mueren vidas...

La Brisa

Todo a su paso se congelaba, TODO, nada se salvaba de su frígido toque, hasta el más árido y caluroso de los desiertos, se vería convertido en un desierto de hielo. La Brisa, era un monstruo sin reconocer, nadie era capaz de preever su llegada, pero su paso era totalmente conocido, su paso que en si no era sangriento, pero si dejaba una matanza... no podía hacer correr sangre, pero si derrumbaba a miles de entes con su maldito avanzar...
No quería evitar tal masacre, de hecho, adoraba ver caer uno a uno, los personajes a su alrededor, ese aspecto azuloso le encantaba, verlos derrumbados con ese hermoso tono azul...

Carmín Intenso

Al fin mostraba sus ojos, ese azul profundo no era más que una mentira. Sus orbes de un carmín oscuro, que más que atemorizarle, le atraían. Un profundo mar de espesa y pegajosa sangre se debatía en lo abismal de sus ojos.
Con rapidez inhumana se situó junto. El suave y electrizante toque de esos blancos y afilados colmillos sobre su aterciopelada piel, le causó escalofríos. Pronto el dolor masoquista se hizo sentir, el tormento que percibía era enorme, pero saber que ella era quien lo causaba era tranquilizante y placentero. El espeso líquido color escarlata caía por su cuello, pero pronto fue detenido por la sed de sangre de ella. En el momento en que su piel fue rasgada, todo quedó escrito, su sangre ya no le pertenecía, era de ella ahora y siempre...

Coleccionista de Reflejos

Coleccionista de reflejos

Una vez más se encontraba hurtando los reflejos del día, de aquellos espejos en su dominio, esos valiosos instantes, que eran su obsesión. Miradas cargadas de vanidad eran las más comunes, también había las que reflejaban miradas de adoración extrema, ojos que reflejaban amor, otros odio y un sin fin de imágenes.
Después de robados los reflejos, nunca más eran recuperados por sus dueños. Hurtaba esos momentos, porque nunca pudo obtener un propio reflejo, los alejaba de sus dueños, buscando los que más le gustaban, pero ninguno le calzaba. Otra vez, había dejado a tantas personas sin reflejo, llevándose, sin saber, su alma, sus cuerpos eran solo cápsulas vacías, que morían con el lento pasar de los días.
Cuando revisaba sus colecciones del día, un reflejo le cautivó, la faz que admiraba, irradiaba paz; totalmente diferente a las típicas muecas de un espejo. Ante tal belleza, buscaba incansablemente encontrarle nuevamente, la tranquilidad que le embargaba, cuando veía esa cara, era tal, que ahora era imperioso encontrarle.
Cada día esperaba verle, pero sus intentos eran en vano, cuando los años pasaron y su reflejo nunca más apareció. Como su obsesión aún le perseguía y no era capaz de encontrar la cara nuevamente, decidió que era momento de dejar el mundo tras el espejo e insertarse al mundo “real”.
Cuando estaba afuera, el dolor del mundo real le pesaba, un día recorriendo eso que llamamos cementerio, visualizó nuevamente aquel rostro pacífico, pero ahora no se movía, estaba estático, en una foto, sobre una tumba... Su sangre sin reflejo, corría por el verde pasto, liberándose del peso de la dolorosa verdad que recaía sobre sus hombros

Luz De Luna

Tan cerca y tan lejos, su relación con la noche los unía, su relación con la oscuridad. La misma que los separaba, la luna que en el firmamento ilumina los parajes que las sombras ocultan, los dividía en luz y tinieblas. Sólo una plateada luz los hacía tan diferentes, pero uno no podía vivir sin el otro...Sin luz no hay oscuridad, sin oscuridad no hay luz...
Una isilwen caminaba a la luz plateada de la luna llena que iluminaba los recovecos del espeso bosque, avanzaba deleitándose con la fría luz del astro de la noche. ¡Cómo amaba pasear al suave toque que ejercía sobre su piel el delicado haz de luna!...
Un elfo oscuro se regodeaba con las sombras que generaba la luz en su preciado boscaje. En ese lugar en donde las noches de luna habitaba. Adoraba tanto como la sombra acariciaba, con su perfecto roce, embriagador y tranquilizante a su perfecta tez de elfo... Él, a diferencia de lo que las creencias decían, era hermoso, no parecía un enano, por ningún motivo, era de piel morena con oscuros cabellos que le rozaban delicadamente su amplia espalda, trabajada por las incontables horas de forjadura en los subterráneos lares en que ejercía su profesión...
La luna marcaba el camino que cada mes, al completarse una fase lunar, seguía, buscaba desde hace un año, esos ojos de sombra, esos penetrantes ojos negros, hace doce meses, hace doce lunas llenas esos ojos le cautivaron...
Los parajes que el camino de luz de luna dejaba en tinieblas eran su perfecto escondite, pero...¿de qué se escondía?, de nada... sólo buscaba ocultar su presencia a esos ojos color plata azulosa que cada mes, cuando la reina de los mares resplandecía con su máximo fulgor, le buscaba...a él, sólo a él. A pesar de querer mostrarse a esos preciosos ojos de luna, que tantas horas del día inundaban su pensamiento, no podía... Su debilidad hacia lo que hacía tan fuerte a la dueña de esos ojos que le volvían loco, le impedía acercarse a la que poco a poco se adueño de su oscuro corazón...
Aunque el astro en el cielo, poseía una redondez perfecta, ni siquiera con toda la brillantez magna, que tenía, podía observar en su total magnificencia al poseedor de esos ojos de tinieblas. Esos ojos que parecían ver a través de ella...
Su mirar inocente e ingenuo, le atraían, más de lo que jamás pudo recordar, pero hoy, sus delicados ojos color plata escondían algo que él no podía descifrar.
Te amo, esas simples palabras ambos pensaban, pero ¿Cómo amar a quien no puedes?, un amor prohibido... uno alejado de los parámetros, que la sociedad mágica imponía, pero... ¿quién sería capaz de separar tal amor que se profesaban?, a pesar de que las palabras no han hecho acto de presencia en la extraña y retorcida relación que mantenían, sobraban, sus miradas bastaban para entender lo que el otro quería decir.
La isilwen se mantenía en el límite de la luz, a sólo un paso de la oscuridad total.
El elfo oscuro se quedaba hasta donde las tinieblas dominaban, a sólo centímetros de que la plateada luz tocara su morena piel.
-¿Sabes que si dejo la luz de luna moriré?-dijo la isilwen
-¿Sabes que si permito que el haz de luna toque mi piel, falleceré?
-...Aún así... te amo- dijo la hada sonriendo
-...Aún así... te amo- corroboró el elfo...
El mínimo roce era imposible, ella con su propio resplandor, no podía tocar la suave tez de tinieblas... Él, con su magna oscuridad, era incapaz de cruzar el delgado límite que los separaba, para rozar dulcemente su fría piel, pero si lograba tal atrevimiento, la muerte de ambos era inminente. Él le invadiría con su sombría presencia, robaría su luz y ella moriría en sus brazos, junto con él.
No le importaba morir, ahora, la decisión ya la había tomado. Finalmente cumpliría su morboso deseo, que hace un año le asediaba. No podía negarse algo que tanto había esperado... Pero... que pasaba si no él no estaba de acuerdo... pues no importaba, el deseo egoísta era mucho mayor...
Su muerte sería de poca importancia si lograba al fin deslizar sus dedos por la pálida piel de su rostro, sería feliz, abrazaría al ángel de la muerte sin pensarlo dos veces, si ese era el precio que debía pagar por un simple roce... Lo haría...mas... qué sucedería si ella retrocedía, por lo menos habría hecho el intento...
Al mismo tiempo, un paso hacia adelante dieron, el dolor para el elfo era terrible. Que la luz huyera de su cuerpo era un suplicio... Pero para ambos valía la pena.
Un tierno abrazo del que la luna, las estrellas y las sombras fueron testigos, se convirtió en un casto beso, un simple roce entre sus labios... Que se fue debilitando con el morir de los segundos. Su luz se extinguía, su oscuridad clareaba, el manto mortecino se extendía sobre ellos...
Nada lo podía impedir... Todo se volvía luz, todo se volvía oscuridad... Todo era de nuevo como debía ser...

El Cuento Sin Fin

-Entonces...¿Tras esa puerta está la felicidad?- preguntó con cautela
-Sí
-Pero...¿Cómo? ¿Cómo puede la felicidad de todo el mundo estar tras esa puerta, que no lleva nada?
-Confía
-¿Cual es el precio?- preguntó por lo bajo.
-Tu vida
-¿Qué encontraré tras la puerta además de la concreta felicidad?- suspiró
-Sonrisas, carcajadas, alegres recuerdos, en fin sonrisas para el resto de tu existencia, pero NO vida
-¿Cómo entrego mi vida como pago?
-Cuando mueras vendrás aquí nuevamente
77 años después...
-He vuelto, ahora podré entrar a la felicidad...
-Entra., entra...
-He sufrido bastante en mi vida, necesito la felicidad
-Pues pasa- dijo mientras el otro entraba al portal.
-¿Qué me has hecho? ¿Por qué rejuvenezco?
-Volverás a vivir
-¡Pero yo no quiero!
-Lo harás- ordenó
-Yo quiero la eterna felicidad.
-No la tendrás no existe...
Minutos después
-Entonces...¿Tras esa puerta está la felicidad?- preguntó con cautela
-Sí...

N/A: el cuento tambien llamado reencarnacion

jueves, 22 de octubre de 2009

Sueños

Sólo un sueño, un maldito sueño, eso era lo que más deseaba, lo que más anhelaba estaba en un sueño, nunca tal perfecta imperfección la encontraría en la vacía realidad en la que vivimos, nunca... Esos perfectos valles, llenos de vida, vestidos de un verde brillante, que daba la máxima alegría a quién lo mirase, pero con desiertos, de ese amarillo anaranjado, que lo contrarrestaban, que a pesar de verse tan estériles, tan secos, aún así rebosante de existencias, que sobrevivían a diario en ese lugar... Con miles de lares que eran bañados por costas de ensueño, miles de parajes azulosos de frío, hermosos en su inalcanzable existencia, tan magnos que parecían intocables... Pero nada de eso, era real.... El mundo en que la realidad que nosotros hemos creado, esa maldita realidad de la cual somos culpables, pero que nadie acepta esa culpa como propia....Qué daría por que ese magnifico lugar, con el que soñaba todas las noches e incluso cuando estaba en momentos de ensueño a plena luz del día, existiese, pero a la vez, prefería que en sus inalcanzables sueños se quedara, para que nadie tocase, la gran creación de su volátil imaginación, si algún día le encontraba, no permitiría que alguien tocase esa maravillosa invención de su subconsciente...

30 años después...

Por fin, luego de tantos años, en un lugar recóndito de la realidad que creamos, nuestra gran madre nos obsequia presentes, mostrándonos como sería si no la hubiésemos contaminado, como sería todo, si no hubiéramos intervenido con el desarrollo normal de las cosas... Al fin los verdes valles, los secos desiertos, las cristalinas costas y los gélidos témpanos, existían, todo eso reunido en un escondido lugar del mundo, como burlándose a lo que era ajeno a él, totalmente indiferente a lo que sucedía en el resto del mundo...Nunca creyó que podría toparse con su “perfecta imperfección” en esta vida, pero ahí estaba, justo en frente... Todo podía ser real... Todo... Un agudo dolor en el pecho le impedía seguir admirando la magnificencia de todos esos lares... Pero si moría, podía hacerlo con total tranquilidad, su más grande sueño se veía cumplido... Y la última imagen que grabada en su mente quedaría, sería la grandeza del lugar...

sábado, 20 de junio de 2009

Viaje a Marte(sin editar)

El planeta se acercaba, estaba a menos de un kilómetro de su superficie. Más cerca, cien metros de su superficie. Diez metros…
-Houston el aterrizaje fue un éxito- Dijo aliviado el astronauta. Recordando el tortuoso viaje que tuvo que resistir junto a su pequeña tripulación en el viaje al planeta rojo.
El primer ser humano en pisar la superficie de aquel planeta desde el fallido intento de aterrizaje de la última tripulación enviada a Marte…El primero en lograr pisar tierra marciana sin ningún inconveniente en el viaje, como lo había tenido la primera exploración de Marte con humanos en el año 2010, que chocó con un asteroide en el cinturón que se encuentra antes de Marte.
Seis meses de viajar por el espacio lo habían hartado. El anhelo de pisar tierra firme era grande, era enorme. El poder pisar tierra aunque no fuera la de su planeta natal era un gran alivio.
Su cometido en ese viaje era encontrar las extrañas ruinas que había encontrado el último robot explorador del planeta en un valle escondido a unos 11.000 metros de él.
Al parecer una civilización había existido en aquel mundo. Una civilización miles de años anterior a la de la Tierra.

Los primeros 7.000 metros no fueron mucha dificultad para él, que un poco más de un año se había entrenado para soportar esas condiciones, pero su marcha se torno más difícil cuando unos extraños líquenes empezaron a aparecer a medida que avanzaba y su paso se tornaba lento e irregular.
-Vida- Exclamó sorprendido el humano.
-¿Vida?, ¿seguro?- Respondió una voz por la radio.
-Si, unos extraños líquenes.
-Extrae un muestra, cuando vuelvas la examinaremos.
Tomó un poco del liquen y lo guardó en una cápsula. Era de un color azul muy pálido, de contextura pastoso y algo seco. Luego de un par de kilómetros los líquenes empezaron a desparecer paulatinamente. Continuó caminando sin mayor dificultad, al valle escondido donde una supuesta antigua civilización se asentaba.

La ciudad de un tono azul pálido, como los líquenes, era bastante grande. Tenía altas edificaciones, que al subir la cabeza no alcanzaba distinguir el final, pero también pequeñas que sólo notaba al tropezar con ellas, por alrededor de tres kilómetros se extendía la ciudad, que parecía haber sido habitada hace miles de años. Estaba llena de un polvo rojizo, característico del planeta, posiblemente a causa de alguna tormenta de viento. A pesar de verse tan antigua, era bastante firme, no se tambaleaba por los vientos que afuera corrían.
Algo que le parecía familiar llamó su atención, un radio, como el que usó la tripulación anterior en su viaje fallido a Marte. Estaba ahí, tirado en medio de lo que parecía ser una calle, pero como, como se encontraba aquel aparato en medio de aquella ciudad, que no eran ruinas, como las había descrito el robot. Su lógica le dio razones de cómo eso había llegado allí, cada una más estúpida que la anterior. Así que se decidió la que le parecía menos descabellada en ese momento. La explosión de la nave, había hecho llegar ese objeto hasta aquel lejano paraje. A su derecha algo llamó su atención, algo se movió. Giró algo preocupado, pero evidentemente aliviado al ver una roca ceder a la fuerte corriente que circulaba, pero algo raro había en eso, ruido, en ningún momento sintió el golpe de la roca contra el suelo. Decidió no tomarle importancia por ahora y seguir explorando aquella ciudad.

Luego de una larga caminata por las “ruinas”, una sombra algo transparente de una silueta de lo que parecía ser un ¿humano?, si, un humano, se convenció con todo lo que le quedaba de raciocinio de que era una jugarreta de su mente.
Siguió caminando por un sendero que lo conducía a quien sabe que lugar de aquella extraña ciudad fantasma.
Un escombro azuloso cayó desde una de las edificaciones dejándolo inconsciente, por lo que parecieron varias horas.
Abrió sus ojos perezosamente sin recordar donde se encontraba, pero de golpe todos los recuerdos fuertes del día se precipitaron en su cabeza.
Donde estaba, no lo sabía, pero se encontraba en una especie de cueva, se aventuraría a decir que en algún lugar subterráneo.
-¿Te encuentras mejor?- Le preguntó un ¡¿hombre?!, pero no era un humano, era como un fantasma, podía ver a través de el y sus ojos, sus ojos eran diferentes. Se les hacían familiares, pero no sabía de donde. De pronto un recuerdo de él cuando era niño se le vino a la mente. Se encontraba frente a la jaula de los tigres y se perdían en aquellos ojos café oscuro que tenían.
Sus ojos eran como los de aquel tigre que vio cuando era un niño.
-¿Qué eres?- le preguntó algo exaltado el astronauta
-Un holograma que proyecta mi verdadero yo.- Al ver su cara de confusión rectificó-una proyección, si prefieres.
-¿Ah?-
-Soy un marciano, bueno la proyección de uno, esta realmente no es mi forma real, es sólo una de las muchas formas que he tomado.
-¿Ah?-Repitió
El habitante del planeta rojo suspiro- Soy uno de los padres de tu civilización, hace mucho tiempo que los vigilamos, su manera de comportarse es bastante irresponsable, si continúan con esa actitud su planeta terminara como el nuestro, con las civilizaciones en guerra sólo por agua, por agua que ahora es tan abundante allá en el planeta azul.
Esa guerra hace mucho que aquí acabó. El agua que queda es sólo para recordarnos, a los sobrevivientes, lo que hicimos-
El astronauta aun extrañado sólo una duda rondaba su cabeza. Como entendía al marciano que tenía en frente. El ser pareció comprender su expresión y le dio una explicación
-Todos los idiomas de las civilizaciones por todo el universo tienen una base en común. Tu raza sólo le ha hecho pequeños cambios, el hecho es, que solamente habló el idioma de la primera era del universo que ustedes usan.
-Los líquenes…
- Era lo que cultivábamos después de que el agua empezó a escasear, necesitaban muy poca agua, son lo que en tu planeta denominan como cactus. Los usábamos para alimentarnos, para sobrevivir y los ocupábamos como materia prima de nuestras edificaciones.
-Los restos de la tripulación anterior…-otra vez no alcanzó a terminar la frase cuando la criatura lo interrumpió.
-Realmente, no explotó, fue uno de los rayos desintegradores, que usábamos en las guerras por agua. Se atravesó en la trayectoria de uno.
-Pero el radio que encontré en la ciudad…
-Es parte de los restos de tripulaciones anteriores que tu pueblo en el pasado envió.
No sabía como, pero no le temía al habitante del planeta rojo que se encontraba frente a él, a decir verdad le infundaba una tranquilidad.
-Bien, ahora que te he dado mi mensaje, ¡Despierta!
-¿Qué?, ¿Esto es un sueño?
-Bueno, algo así
-¿cómo sabré que eres real?
-Toma-Dijo la proyección entregándole una extraña roca brillante- Es un diamante marciano, pulido por los primeros habitantes del planeta, no lo expongas a oxígeno puro, se deteriorará. Ahora despierta.

Abrió sus ojos y se encontraba en el mismo lugar donde estaba antes de caer inconsciente, el escombro de color azul se encontraba cerca de su cabeza.
-¿Estás bien?- Le preguntaron desde la nave
-Si, cuanto tiempo estuve inconsciente
-mmm… unos 10 segundos
-Al parecer, existió una gran civilización aquí, pero ahora no queda nada. Volveré a la nave.- Dicho esto corto la comunicación con sus compañeros, y comenzó a caminar, por donde había llegado. Un pequeño bulto le molestaba en un bolsillo del traje. Metió su mano en el bolsillo y extrajo aquel diamante que le había dado el marciano, era hermoso. Con un tono azul profundo y pequeños detalles en un metal precioso que desconocía. Al parecer su “encuentro cercano” había sido real.

Llegó a la nave que lo dejó en la superficie marciana, para volver a la nave donde estaban el resto de sus compañeros. En el viaje sin que él se diese cuenta, el oxigeno del módulo empezó a dañar constante y paulatinamente el diamante.

Se acopló a la nave que los había traído hasta la órbita del planeta rojo. Entró y se encontró con el resto de los tripulantes.
-Dame la muestra del liquen- le pidió una figura que era de una mujer
-Toma, parece que si había vida, digo, en estos momentos en el planeta, me encontré con una proyección de una marciano y me dio esto- Dijo sacando el diamante deteriorado
- Eso es una roca que debiste haber recogido del suelo marciano, nada que ya no tengamos y que pruebe la existencia de tu “amigo”
- Pero si es cierto, el marciano dijo que se deterioraría con el oxigeno puro de la nave.
-¿Estás bien?- preguntó la mujer que hasta el momento no se había inmiscuido en la conversación
-Si, lo estoy
-¿Estás seguro?- Preguntó el otro hombre
-Si, como también estoy seguro de que el marciano era real

Así la discusión siguió y termino cuando los otros dos lo tomaron y lo encerraron en una de las cámaras de la nave, alegando Houston que se volvió loco al recibir el golpe de aquel liquen, que según la examinación era alucinógeno, y que de alguna forma había penetrado en su casco.
A su llegada a la tierra lo metieron a un psiquiátrico, donde repetía constantemente que se había encontrado con un marciano en Marte y también terminó volviéndose loco.

Diez años después Un segunda tripulación bajo a investigar a Marte, en otro lugar donde unas edificaciones del mismo tipo que las anteriores, se encontraron con una civilización, una civilización pacífica. Donde encontraron al marciano que le había dado el mensaje al astronauta loco.
A su vuelta a la Tierra se acreditó a la familia del astronauta que afirmó primero que en Marte había vida, aunque fuera demasiado tarde para él, ya que su locura era muy avanzada y ya no entendía lo que se le decía…

N/A: una de las pocas historias de ciencia ficción que he escrito

jueves, 1 de enero de 2009

Enamorarse de un Hada

Corría entre los árboles, intentando esconderse, intentando escapar. Desde que entró en aquel bosque, que parecía tan tranquilo y apacible desde afuera, no había dejado de sentir que alguien o algo lo observaba, lo perseguía, lo acechaba.
Corría sin detenerse, ante las ramas de hayas y robles, que le arañaban los brazos y la cara despiadadamente. Sentía algo espeso correr por su cara, seguramente era sangre. Escapaba, huía, pero no sabía de que, corrió hasta un claro de aquel espeso bosque en el cual se había internado, donde un gran y nudoso roble le hizo sombra. Por alguna razón se sentía adormilado, agotado y aquellas raíces se veían muy cómodas, tan cómodas como para ser su lecho esa tarde. Así durmió
por varias horas, hasta el crepúsculo. Ya era tarde para seguir tratando escapara de aquel bosque que tanto había llegado a despreciar. Debía poner a prueba sus habilidades de supervivencia.
Había al fin conciliado el sueño, luego de haber intentado conseguir algo para comer, intento que había sido en vano. Con el agua no le fue mejor, aunque había logrado beber algo del sereno sobre las hojas y con eso saciar en algo su sed.
Despertó con el alba, con mucho frío y sus extremidades entumecidas. Unos ojos de profundo verde lo miraban con curiosidad. Muy exaltado por aquella extraña compañía, se levantó con mucho cuidado, siendo seguido en todo momento por aquellos hermosos ojos, que al parecer lo habían ¿cautivado?... De pronto sintió unas suaves manos que lo tomaban del brazo y lo guiaban hacía algún lugar dentro del bosque. Finalmente llegaron a otro claro, pero este era más luminoso que el anterior, pero no era más claro por la luz del sol, sino que era otra luz y parecía provenir del árbol más maravilloso, antiguo y frondoso que puedas encontrar en todo este planeta. Aquel árbol no era ni una haya, ni un roble, no, este era un hermoso alerce que se encontraba en el medio del claro, imponente. Al fin logró ver a su guía, era una hermosa mujer, pero tenía algo extraño, unas pequeñas alas sobresalían de su espalda, sus orejas se tornaban puntiagudas y sus ropas no eran de aquel género con el cual los humanos nos vestimos, era mas suave y más delicado. Aquella mujer era un hada, el hombre nunca creyó en los supuestos cuentos insulsos de su infancia, pero ahora los veía delante de sus ojos. Aquella criatura habló, con la más suave, dulce y serena voz, pero no se dirigía a él, sino al árbol, le dedicaba unos suaves cánticos en otro extraño lenguaje que su cerebro era incapaz de entender. De un momento a otro, aquel árbol aumento aquel brillo que ya poseía e inundó de luz el claro y los árboles cercanos. El hada volvió a tomarlo del brazo y lo llevó al árbol, en el alerce una especie de portal le permitió pasar hacia algún otro lugar. Ese otro lugar era extraordinario, era tan claro y tan mágico. Pasó por alto la belleza del aquel otro paraje y dirigió su mirada a una mesa con un gran banquete, que al parecer era sólo para él. Nunca logró saber si el hada le hablaba o no, parecía comunicarse con el por medio de sus pensamientos, pero en ese momento le dijo(o eso creo yo) que podía degustar de la comida que se encontraba sobre la mesa. La comida era lo más exquisito que había comido en toda su vida, el más delicioso manjar que había probado hasta el momento no era nada comparado con eso.
Finalmente cuando su festín terminó, consiguió ver la belleza del paraje, que lo cautivó al instante, que con el tiempo descubrió que sólo le pertenecía al hada, de la cual creía haberse enamorado. El hada le ofreció quedarse en el interior de ese árbol aquella noche, porque si, las horas cerca de un hada pueden parecer sólo segundos, minutos o días hasta incluso semanas, pero el tiempo nunca pasa de la forma normal. Así pasaron los días, el hombre se cautivaba más y más por la belleza de la criatura mística, hasta que finalmente se obligó a si mismo a decirle sus sentimientos hacia ella. Los cuales no fueron correspondidos por el ser. Ella le explicó que aquellos sentimientos no eran reales, sólo eran una ilusión que sus pensamientos le habían jugado. Simplemente era uno de los efectos que sus aura mágica producía en los humanos. Así el hombre se obligó a a abandonar aquel paraje que tanto le había conmovido, por el desprecio de la criatura, la cual accedió a acompañarlo a las afueras del bosque, para que no se volviera a perder, como lo había hecho al entrar. Así ese mismo día salió del bosque en el que se había enamorado(supuestamente).
Con los días se dió cuenta de que aquel supuesto amor que le había nacido hacia aquel hada, sólo fue un capricho, una obsesión. Y con los meses conoció una bella joven, de la cual se enamoró, que los años nació un amor mucho más fuerte el que había sentido por el hada. Después el tiempo pasó, se casó con aquella joven y con los meses de su amor nació un hermoso niño. Nunca más recordó el amor que había sentido hacia a el hada, que según él en aquel entonces lo había cautivado, con su belleza y gracia.