lunes, 16 de noviembre de 2009

A La Reina De La Noche

Tan pálida y tan mortecina;
Tan perfecta y tan redonda;
Tan hermosa y tan lejana;
las descripciones no alcanzan.

Ella tan ajena,
ajena a lo que aquí sucede....
aquí en los bajos lares,
en los que residimos.

Ella, que desde lo alto,
nos observa, nos mira angelicalmente,
mientras nosotros nos asesinamos lentamente,
a la luz plateada y fría que irradia.

Es totalmente incapaz de interceder,
es más, disfruta viéndonos morir,
perecer lenta y dolorosamente,
esparciendo nuestra sangre carmesí

Ella posee tanta egolatría
y es tan envidiosa,
que una vez al mes,
opaca al resto,
que una ves al mes,
se va para que la extrañemos

Es tan egocéntrica
por la idolatría que le hemos dado,
que no le vasta reinar los cielos,
sino que también el mar azul.

Pero a pesar,
de que no interceda por nosotros,
siempre ha estado,
para que dejemos en ella,
en ella nuestros miedos y frustraciones...

Para que cuando con su fulgor
nos alivie nuestros males,
para que ella absorba,
las miradas que desprenden todos esos sentimientos.

Por eso y mucho más,
en ella muchas miradas,
siempre se encontraron,
mientras nacen y mueren vidas...

No hay comentarios:

Publicar un comentario