viernes, 26 de diciembre de 2008

Un nuevo mundo

Abrió sus ojos, pero todo era negro, era igual mantenerlos abiertos o cerrados. De pronto unas pequeñas titilantes luces se alzaban por el cielo; o lo que se podía llamar cielo. Eran cientos, contó cien, doscientas y así hasta que perdió la cuenta. Luego un estruendo semejante a una especie de grito rasposo, rompió aquella tranquilidad en la que se encontraba... Se acercaba algo, ¿qué era?, era brillante, era muy cálido; ya que llenó el ambiente con una especie de calor, pero aun no sabia de que se trataba. Tan sólo vió a una criatura con alas anaranjadas y muy brillantes, con un cuerpo enorme de plumas color fuego, que con una mirada muy solemne se dirigía hacia él, pero él en su ignorancia de humano recién creado, porque. si, no había nada antes igual a él, él era un humano,no sabía que aquella magnifica y solemne criatura era un fénix, él con su desconfianza que no lograba aceptar que aquella criatura lo mirara de aquella forma ¿especial?.
Detrás de aquella criatura venia algo mucho más brillante que esta, pronto descubrió que ese era el astro rey, era como si el fénix fuese el que tiraba el sol hacia el cielo, que brillaba más de como lo hace en nuestro mundo, era como si fuese miles de años más joven que el nuestro. Después la luminosidad del sol terminó por opacar la titilante luz de las estrellas que recién habían nacido, que recién habían sido puestas en el firmamento, en el cual estarían colgadas por cientos de miles de años, hasta que su vida se haya acabado y fuesen reemplazada otra por otra estrella, mientras las moribundas estrellas que salían se unían al sol, pero eso solo pasaría cuando esos miles de años pasaran, pero por ahora esas estrellas estarían allí por largo tiempo, indicándoles el camino a seguir a los viajeros de aquel nuevo mundo que recientemente se había creado.
Con la luminosidad del sol también llegaron nuevos descubrimientos para el humano, ya no se encontraba parado en la nada, sino que en una tierra firme y que se encontraba rodeado por vegetación y distintos tipos de animales, que se acercaban temerosos a él. De pronto se escucho el canto de aquel fénix. Aquel canto era tan sereno, tan pacífico, que lo lleno justamente de esas sensaciones, serenidad, alegría y mucha quietud.
Los animales se alejaron de él y se dirigieron a un solo lugar; el lugar donde el fénix se había posado a continuar cantando, de un momento a otro el fénix terminó esa bella canción. Cuando dejó de escuchar aquella suave voz se sintió como si despertara de un sueño. Aun no descubría la razón por la cual el fénix había empezado a cantar, pero tampoco le interesaba mucho, sólo quería volver a escuchar la melodiosa voz de aquel fénix que con la magia que poseía acaba de crear un nuevo mundo, porque claro este mundo no había sido creado por un supuesto ser superior que era omniciente y omnipresente. No este ser superior el cual había creado el mundo era alcanzable, no era imaginado, era real.
Con el avanzar de las horas de ese nuevo mundo, el sol ya había aprendido de cambiar de posición solo, no con la ayuda del fénix guiándolo en su travesía por el cielo azul. El humano descubrió que podía comunicarse con los animales, pero no con su burda voz, sino que con algo como telepatía como si pudiera leer lo que piensan y que ellos podían leer lo que el pensaba. El tiene lo que muchos de este mundo buscan; una paz con la naturaleza, él sabía que no debía dañar tan presiado bien que le había sido otorgado, porque sentía que aquel ser que trajo todo aquel que llamaba fénix lo podía castigar horriblemente si hacía algo malo para su nuevo mundo recientemente creado con la más pura magia que puedas imaginar.
FIN



Este texto fue inspirado en la creación del mundo de Narnia creado por C.S. Lewis