Acto I
Escena 1
Cuadro: En una fría noche de luna llena, una mujer viste de ropajes oscuros, piel blanquecina, ojos plata y sangre cayendo por la comisura del labio.
Helena:(Absorta mirando a la fría luna) Tan perfecta e inalcanzable(susurra)¿Por qué no podré ser cómo ella? Tan lejana a la realidad que vivimos, observa como todo es destruido por nosotros. Anhelo el día en el que pueda acompañar su magna belleza, pero eso es imposible (da la espalda al público abatida). A mi el egoísta bebedor de sangre me apartó bruscamente de su senda, ya no soy digna de amarla, porque dejó de ser mi reina, soy obligada a servir al ángel caído, a perseguir el elixir carmesí, para no caer en la locura y poder continuar admirando a mi única señora por siempre (Con renovada fuerza voltea nuevamente). Cuando ella reina el firmamento, recupero parte de mi antigua naturaleza (mirando fijamente a la luna). Siempre estaré en deuda con mi única ama, gracias a ti, mi querida dama, existo, gracias a tí soporto mi inmortalidad(...)(Susurra)Gracias a ti...
(Apunta al satélite) De no ser por esa magna diosa nocturna, mi existencia carecería de total sentido,(se dirige a la luna con admiración embobada) tú me dejaste conocer la magia, sin ti mi vida hubiese sido tan patética(Triste) al menos mi alma murió lejos de tu mirar, cuando abandonaste a la noche(con voz trémula) como terminas abandonando todo...
(Con enojo)Por más amor que nos tengas, siempre quedamos en el olvido, (habla despectivamente) claro, tu anciana memoria ya no lo soporta, has visto tantas en mi lugar, que ya soy una más, pero hoy... he decidido dejar de idiotizarme ante tu belleza, aceptaré la nueva naturaleza que se me dio, porque mi dueña dejaste de ser, cuando mi sangre plata abandonó mi cuerpo, por eso aquí y ahora reniego mi pasado. ¡Tú nunca fuiste, ni serás mi señora!¡Nunca más!(Se retira).
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